1976 y La Contaminación Ambiental en Huelva

Protección del medio ambiente

Como dice el Fiscal de Huelva, el Ministerio Fiscal tiene como misión, constitucionalmente asignada, procurar la satisfacción del interés social, hasta el punto de que su actividad represiva, ejercitando las acciones penal y que le incumben, no es sino uno de los aspectos de su función de amparo. Y un interés social -bien relevante, por cierto es la calidad de la vida de nuestros
conciudadanos, el bienestar y el desarrollo no ya el mantenimiento de los presupuestos ambientales de ese bienestar. Por ello estimamos necesario aludir a una situación que, si bien debe merecer prioritariamente la atención de los organismos enumerados en los artículos 1.O y 2.O del Decreto de 6 de febrero de 1975, no puede de ninguna manera ser indiferente para el Ministerio Fiscal.

La Contaminación en Huelva en 1976

Huelva debe muchísimo al Polo de Desarrollo Industrial, nadie lo pone en duda. Las industrias que en el mismo se han asentado han multiplicado los puestos de trabajo, han inducido un crecimiento espectacular en otros sectores productivos de la ciudad, han colocado a ésta en un .muy estimable puesto dentro de la clasificación nacional. Lo que hace pocos años era un reducido núcleo urbano, semiolvidado en un rincón de la geografía española y mayoritariamente dedicado a tareas del sector primario, es hoy una pujante punta de lama en el desarrollo de la industria nacional. Todo esto es cierto. Pero no lo es menos que entretanto su cielo se ha oscurecido, la fauna volátil casi ha desaparecido y el olor que ha ido invadiendo la ciudad resulta en ocasiones literalmente insoportable.

La Contaminación en Huelva en 1976

Empieza a ser también una ciudad insalubre. Los valores máximos alcanzados en determinados puntos de la misma por la contaminación atmosférica de anhídrido sulfuroso y humos han llegado a ser en algunos días de los últimos meses del año sensiblemente superiores a los técnicamente admisibles. Y un grán número de personas la inmensa mayoría probablemente se va habituando lentamente, sin notar apenas nada, a permanecer inmersas en una atmósfera que disminuye progresivamente sus posibilidades vitales. Todo esto no es Únicamente un problema sanitario que deba ser afrontado por vía administrativa, no es sólo una amenaza de la que debe defenderse por sus propios medios la ciudad afectada, es también un riesgo grave y masivo al que se tiene constantemente sometido a un numeroso grupo humano, un riesgo creado a sabiendas o negligentemente por quienes anteponen el deseo de incrementar sus beneficios al interés sanitario de una colectividad y no realizan las necesarias inversiones para reducir al mínimo posible dicho riesgo.
Dicho de otra manera: estamos ante una actividad bien de acción, bien de comisión por omisión que pone en peligro y en ocasiones abiertamente lesiona la salud pública; estamos, pues, ante un problema cuya dimensión jurídico penal es evidente.

Última concentración 06/11/2018

Es urgente, claro está, que las Autoridades administrativas exijan rigurosamente el cumplimiento de las medidas anticontaminadoras que se prescriben en las disposiciones ya en vigor; lo es que puntual, sincera y públicamente se haga saber a los ciudadanos el grado de contaminación alcanzado por el aire que respiran; no es menos urgente crear un clima de opinión contrario a la idea de que el deterioro del medio es “el precio que se ha de pagar por el desarrollo”.

La manipulación de estos últimos años por políticos sin escrúpulo

Todo elio es urgente y se debe exponer la necesidad ya anunciada en la Memoria del Fiscal del Tribunal Supremo de 1974 de crear un repertorio de tipos delictivos, dentro del marco de los delitos contra la salud pública, que protejan adecuadamente la conservación y mejora de la calidad del medio ambiente y, más específicamente, el interés común de respirar dentro de una atmósfera limpia y sana. Los nuevos delitos, que estarían definidos en normas penales en blanco, remitidas como tales a disposiciones reglamentarias, serían, naturalmente, delitos de riesgo, siempre perseguibles antes de que el daño se concretase y produjese físicamente, porque no tiene sentido que la sociedad

El Lobby AIQB décadas manipulando a políticos

creada una situación de peligro evidente y grave para la higiene pública, se cruce de brazos, en espera de que en ésta o en la próxima generación se palpen los resultados físicos de la destrucción de bienes elementales para la vida y el bienestar de los hombres. La rica y progresiva jurisprudencia faborada por el Tribunal Supremo en torno a los delitos de tráfico de estupefacientes podría proporcionar los esquemas fundamentales para la coniguración e interpretación de esta nueva forma de delincuencia. Y, en la medida en que la misma supera en complejidad aquellos esquemas, habría de perfilarse y perfeccionarse, a nivel legislativo y jurisprudencial, una de las dimensiones jurídicas más interesantes y problemáticas de la contaminación: la de la autoría, la de la responsabilidad penal de las personas colectivas, de’ sus más altos ejecutivos y de sus órganos colegiados de dirección. Porque -inútil es decirlo- el delito de contaminación es siempre delito de una persona jurídica; de una sociedad anónima, que a su poder económico y a sus posibilidades. de actuar como grupo de presión en todas las instancias de decisión une una extraordinaria capacidad para disolver responsabilidades.

Manifestación 1978 contra la contaminación en Huelva

José Jiménez Villarejo, magistrado emérito del Tribunal Supremo

fiscal jefe de la Audiencia de Huelva, de enero de 1975 a enero de 1983.

https://www.efedocanalisis.com/noticia/jose-jimenez-villarejo/

Documento en PDF
https://t.co/guoDjjRPcp?ssr=true

Anuncios

Autor: espatulablanca

Fotografías de Huelva y de temas candentes